Una gran burla del capitalismo: El Software Libre

El día de hoy viendo que SUN ha comprado a MySQL he recordado un artículo que me envió hace ya algún tiempo el profesor Ángel Miguez, quien me dio matemáticas en el liceo, y justamente por casualidad buscando otra cosa completamente distinta en mi correo electrónico salió a relucir esa nota que fue escrita por Giulio Santosuosso, matemático, desarrollador de software y autor de los libros como "Reinventar a Venezuela" y "Socialismo en un Paradigma Liberal".

Así que sin más que decir aquí les dejo el texto para que lo lean y saquen sus propias conclusiones.

Aparentemente, el software libre nace de la utopía hacia un mundo no capitalista, nace en contra de la propiedad privada del conocimiento, nace a favor de la posibilidad de crecer que cada uno de nosotros debería tener desde el punto de vista del uso del software.

Pero, cuando uno mira con calma a ese mundo, sin dejarse llevar por los entusiasmos utópicos, se encuentra con una rara realidad: entre quienes financia el software libre están empresas bien capitalistas como la IBM, la HP, SUN, y cosas por el estilo.

Creo que IBM es la que más financia el software libre.

Lea bien, por favor: La IBM. La más grande corporación capitalista del mundo en el área de las tecnologías de la información y computación es la empresa que más financia el desarrollo de software libre.

Intentemos descubrir cuáles serán las motivaciones para tan generosa aptitud.

Cuando uno entra en el sitio de la Free Software Foundation (FSF) y lee cuáles son las ventajas en el patrocinar dicha fundación, no sabe si ponerse a reír o a llorar... lea y decida usted si llora o se ríe:

  • La empresa que patrocina puede mostrar el logo de la FSF en su sitio. ¡Que cosa tan emocionante! Poder mostrar el logo de la FSF! Pero ni la IBM ni la HP han comprendido lo emocionante de este derecho y no lo explotan.
  • El logo de la empresa patrocinante puede estar en el sitio de la FSF. Y de hecho está, para que todo el mundo sepa lo generoso que son dichos patrocinantes y no se vayan a creer que lo patrocinan simplemente para aumentar sus ganancias capitalistas.
  • La empresa que patrocina recibe dos horas gratis de consulta y más horas a un precio reducido. Imaginémonos la gran felicidad de IBM cuando la FSF le hace un descuento cuando le pregunta algo...
  • La empresa que patrocina recibe cinco franelas o cinco gorras. Imagino las peleas que nacen entre todos los ejecutivos de la IBM para decidir quiénes son los privilegiados que se pondrán la gorra con el logo de la GNU.
  • En fin, la empresa que patrocina recibe dos entradas a los seminarios patrocinados por FSF.

Cuando uno lee esas ventajas comprende porque IBM le mete billones de dólares a la FSF: cinco gorras gratis, cinco franelas, dos entradas a los seminarios...

Decida usted si esto le hace reír o llorar.

Yo, por mi parte, hago una hipótesis para intentar comprender ese aparente sin sentido.

Estamos en la economía del conocimiento. Lo que más da dinero en ese momento es el conocimiento. Recordamos cuando hace aproximadamente unos diez años la IBM compró la Lotus Corporation por 3,5 billones de dólares. Un simple software.

¿Cuánta ganancia le habrá producido Lotus a la IBM y cuánto le produjo a la misma Lotus antes que vendiera su producto a la IBM?

En la respuesta a esta pregunta está, en mi opinión, la clave del asunto de software libre: en la capacidad comercial.

La IBM financia con mucho gusto a todos los muchachos entusiastas que quieren aplicar su creatividad en inventar software, herramientas, programas, etc., solamente porque después ella también tiene el derecho de usarlo y ganar dinero con sus inventos. Y el hecho que lo puede usar también el resto del mundo le preocupa muy poco a la IBM, porque su capacidad comercial es infinitamente más poderosa que la de los muchachos.

Recuerdo cuando hace siete años creamos nuestra empresa en Palo Alto, en el corazón de la Silicon Valley, para lanzar al mercado mundial nuestra revolucionaria tecnología para desarrollar sistemas de información. Los capitalistas de riesgo con los cuales logramos hablar miraban mucho más a la capacidad comercial que a la profundidad del conocimiento.

Porqué conocimiento sin comercialización se queda sobre el escritorio, mientras que una idiotez bien comercializada hace billones de dólares.

Y como todos los brillantes muchachos que se dedican a hacer software libre tienen muy poca capacidad comercial, el resultado es que lo que realmente hacen es exactamente lo opuesto de lo que creen que hacen. Piensan que trabajan contra las multinacionales, y de hecho trabajan para las multinacionales.